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sábado, 2 de octubre de 2010

Huellas: La Laguna del Huauco y el túnel para su desecación.


Por: Aurelio Teodoro Rojas Silva.
Un somero relato sobre aquella otrora "LAGUNA DEL HUAUCO", de esplendoroso panorama que cautivara a sus visitantes, que se embelesaron de sus naturales encantos; y, del impresionante túnel por el que fuera desecada.

En la extensa campiña del distrito de Huauco, hoy Sucre, de la provincia de Celendín, departamento de Cajamarca, existió desde tiempos remotos una laguna que se encontraba embalsada al pie del cerro "Las Lajas" y de la colina "Conga de Urquía", conocida por la "La Laguna del Huauco", ocupando sus aguas en tiempos de estío más de (73) hectáreas de terreno. A ella, convergían las aguas de los ríos de Huauco y de Chaquil, procedentes de los lugares del mismo nombre, respectivamente, del Guañambra que bajando de la quebrada de éste nombre, pasa por la jurisdicción del distrito de José Gálvez (antes Huacapampa), y finalmente del Cusichán, que viene del mismo distrito.

En épocas de lluvias, especialmente en los meses de enero a marzo, crecían sus aguas que inundaban toda la campiña huauqueña, extendiéndose a las de Huacapampa y Lucmapampa (hoy Jorge Chávez), hasta sus sectores Chaquil y Macash, respectivamente, cubriendo más de seis leguas de circunferencia con 8 a 10 metros de profundidad. Las aguas, sobrepasaban largamente la conocida Avenida "La Misionera" que une directamente a los distritos de Sucre y José Gálvez.
Laguna del Huauco o Huaucococha, toma desde el cerro Huashaj
Por efectos de las inundaciones se malograban los sembríos en general, muy en particular el de maíz al no alcanzar su normal madurez, perdiéndose así las esperanzadas cosechas de sus propietarios, como del público consumidor. El caudal de la laguna, permanecía hasta los meses de mayo a setiembre, mermando paulatinamente por efectos de la natural evaporación y por su escasa filtración por los 2 a 3 pequeños tragaderos que existían, próximos a la base del cerro "Las Lajas", ya obstruidos; reduciéndose les aguas hasta cubrir permanentemente más de las 73 hectáreas antes referidas.

Muchos que aún vivimos, recordamos que las inundaciones que la laguna hacía año tras año, dejaban sedimentos en los terrenos que cubrían y como es lógico, éstos servían de abono para los sembríos de maíz en especial, cuyas plantaciones se desarrollaban tan exuberantes que embellecían la campiña, dándole un encanto maravilloso, propio de un paraíso; pues, era hermoso contemplar la inmensidad de esos sembríos que, con su natural verdor, extasiara a propios y extraños, sin excepción; sin embargo, como se dice más adelante, sus frutos no se podían aprovechar, disfrutando sólo de unos pocos sabrosos choclos, antes de que fueran cubiertos por las aguas.
Si es verdad que la laguna hacía mucho daño, perjudicando a los habitantes de los tres pueblos ya nombrados, también es cierto que en su extensa y policromada superficie acuática, sus visitantes se deleitaban al pasearse en canoas y balsas, dedicándose a la vez a la caza de patos silvestres y otras aves desconocidas que, en circundante vuelo conjunto, formaban una espectacular sombrilla tan fascinante que impresionaba a sus espectadores. A la vez, en sus orillas que partiendo de donde está el túnel, bordeaba por pie de los terrenos que hoy una parte ocupa el Cementerio de Sucre, como también de los próximos a la pintoresca Colina donde se encuentra la capilla de la venerada imagen de "San Antonio de las Pencas", adultos y menores, se divertían alegremente al bañarse en sus frescas aguas, recibiendo muy regocijados los ardientes rayos solares veraniegos (julio a setiembre), bajo el diáfano y celeste cielo huauqueño; por eso, llegaron a llamarla "La nueva Venecia".
El tragadero por donde desaguó la otrora laguna del Huauco antes de la construcción del túnel.
Por los daños que ocasionara sus inundaciones a los sembríos, nuestros antepasados, siempre trataron de eliminarla y para tal fin, según se sabe, acordaron hacer un canal abierto en la loma "Conga de Urquía", cuyas tierras movidas fueran llevadas por las aguas de las lluvias hacia el río Cantange, aprovechando también permanentemente las aguas de la "Acequia Madre" de regadío del lugar, prolongándola a ésta para tal fin, hasta la citada loma; propósito que no llegó a realizarse por divergencias entre el Alcalde y el Gobernador de ése entonces. También en una oportunidad, contrataron a expertos foráneos para que construyeran un túnel o tragadero por la base del cerro "Las Lajas", por el que desaguaría la laguna; trabajos que ya estaban realizándose pero, por motivos que se desconocen fueron abandonados, perdiéndose el posible resultado favorable a tan gran propósito.

El problema de la desecación de la "Laguna del Huauco", fue siempre explotado políticamente por los candidatos a diputados por la provincia de Celendín, quienes ofrecían desecarla con el fin de obtener votos de le ciudadanía de los tres pueblos afectados, Huauco, Huacapampa y Lucmapampa; pero éstos, una vez obtenido el triunfo y ocuparan su Curul, se olvidaban del compromiso con los pueblos que aseguraran su triunfo; continuando la desesperanza de los hijos de estos tres pueblos.
Llega el año de 1939, vislumbrándose en el horizonte un promisor destello de felicidad para los tres pueblos hermanos que, impotentes, sufrían tanto desengaño. El doctor José Clodomiro Chávez Mariñas, hijo del Huauco, triunfa en las elecciones generales de ése año y es diputado por nuestra provincia-Celendín, siendo Presidente de la República, el doctor Manuel Prado Ugarteche. En su Cámara el Dr. Chávez Mariñas, con fundamentos sólidos y convincentes sobre lo que conocía desde su infancia, solicita la desecación de "La Laguna del Huauco". Su pedido fue de inmediato atendido y luego, por Resolución Suprema N° 104, de fecha 30 de mayo de 1940, se inician los trabajos de la desecación de la laguna, mediante la construcción del imponente túnel que conocemos y único en la región; trabajos que han atravesado 608 metros lineales las entrañas de la loma "Conga de Urquía", hacia la quebrada que existe al otro lado de ésta loma.
Su construcción no terminó en el plazo determinado de cinco meses consecutivos de junio, julio, agosto, setiembre y octubre, con los fondos destinados para ello de Ciento setenta y nueve mil ochocientos cuarenta y ocho soles (SI. 179' 848.00 ), por no alcanzar dicha partida y por lo mismo que fuera aumentada, siendo insuficiente. Posteriormente, los trabajos se prolongaron al interrumpirse ante las fuertes lluvias anuales, como por la demora en gestionarse y recibirse las nuevas partidas para continuarlos. Terminó la atención del gobierno, con la expedición de la Resolución Suprema de fecha 17 de enero de 1947, concediendo para la conservación y guardianía de las obras de la desecación de la " LAGUNA DEL HUAUCO ", la suma de nueve mil novecientos sesenta soles (s/.9,960.00). El costo total de la desecación de la mencionada laguna, ascendió a los SEISCIENTOS TREINTA Y UN MIL CIENTO SESENTA Y OCHO SOLES ORO, TREINTA Y DOS CENTAVOS (81.631,168.32).

Al desecarse la laguna tantas veces mencionada, dejó libre para terreno de cultivo que se denomina " EL COMUN ", una extensión superficial de SETENTA Y TRES (73) hectáreas, de conformidad al plano N° 12 de fecha 16 de febrero de 1948, levantado por el Ingeniero Don. José María Zegarra Reyna, hijo del lugar y que trabajó en la construcción del túnel.
Construcción del túnel.
El terreno "EL COMUN", por Resolución suprema N°234, de fecha 18 de julio de 1950, expedido por la entonces Junta Militar de Gobierno, presidida por el General EP. Don Zenón Noriega Agüero (Cajamarquino), fue adjudicado en propiedad al Concejo Distrital de Sucre, a fin de que sus rentas contribuyan a solventar en algo las necesidades de dicha Comuna.

En la actualidad, por el túnel que se desecara la "LA LAGUNA DEL HUAUCO", pasan las aguas de los ríos que se mencionaran anteriormente, aumentando las aguas del río Cantange, afluente del caudaloso río Marañón y que, a su desembocadura en éste, llega con el nombre de Papayacucho.
Que esta breve narración, en algo contribuya al conocimiento de nuestra juventud sucrense en especial, sobre las realidades a que se contrae éste escrito, posiblemente, desconocido por ellos; igualmente, para cuantos tengan la oportunidad de enterarse sobre éste particular.
El Común.
Bellavista, agosto de 1997.
Fotografía:
Libro: Personajes de la Historia Sucrense,
Archivo KmrojasA.

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